18 March 2007

LA LEY DEL LIBRO Y LOS DERECHOS DE AUTOR


SOBRE EL RECORTE DE LA EXONERACIÓN DEL IMPUESTO A LOS DERECHOS DE AUTOR

Durante los últimos días, hemos sido testigos del último atropello que ha acometido el Estado peruano contra la cultura, la creación y el libre fomento de la lectura en nuestro país. Como bien se sabe, en el año 2003, bajo el gobierno de Alejandro Toledo, y gracias al impulso de la congresista Elvira De La Puente, se promulgó la Ley de Democratización del Libro y Fomento de la Lectura. Aunque la ley no era del todo favorable para la industrial editorial, dado que no contemplaba las exoneraciones de impuestos a los insumos que se utilizan en la producción de libros, era un primer paso para incentivar la actividad editora, y por ende, el fomento de la lectura en el país. Distinta es la situación editorial en otros países, donde el Estado se encarga de incentivar la producción editorial, desgravando aquellos insumos que se utilizan para la publicación de libros, desde los diferentes tipos de papel utilizados, hasta las máquinas que se emplean en la impresión de los mismos.

Dentro de ese marco legal, la norma contemplaba la exoneración del impuesto a la renta para los escritores y traductores, como un aliciente para incentivar la actividad creadora en un país donde la cultura resulta siendo el "patito feo" de la historia, olvidando consignar el plazo de exoneración que la norma otorgaba, dado que el espíritu de la misma era el de un plazo indefinido.

Esta "involuntaria" omisión ha servido para que desconocidos e inefables funcionarios públicos, sin ninguna formación humanista y cultural, en un oscuro gabinete de la ignorancia y la estupidez en su máxima expresión, decidan anunciar que el plazo de exoneración del mencionado impuesto había concluido, de acuerdo con la normativa del Código Tributario, para los casos en que la ley no contemple los plazos de exoneración en forma expresa.

Ante esta situación, caben las siguientes preguntas:

1. ¿Bajo que perspectiva, ciertos funcionarios, amparados bajo la ignorancia gratuita y la estrechez mental, deciden el recorte de ciertos beneficios que repercuten en la política cultural de nuestro país?

2. ¿Qué criterios permiten al Estado peruano exonerar de impuestos a la actividad minera, a innumerables empresas y a determinados bienes suntuosos como los yates y algunos productos tecnológicos, mientras se gravan los insumos que sirven para elaborar aquellos textos que van a permitir al país salir del subdesarrollo mental y económico en el que estamos sumidos?

3. ¿Cuál es el importe total que percibirá el Estado por el impuesto a la renta que reciba de los autores y traductores peruanos, y si vale la pena gravar la actividad creadora en perjuicio de una de las mejores fuentes de cultura y expresión artística que gozan nuestras letras peruanas?

4. ¿Servirá el dinero recaudado para combatir la piratería de libros en nuestro país y que genera un daño incalculable a la industria editorial y los autores que sustentan esta industria?

Esta y otras interrogantes las remitimos a esos oscuros funcionarios que no han llegado a la escala de la evolución humana pensante y reflexiva y que condena a nuestra sociedad a continuar sumida en la ignorancia y la estupidez de la "prensa chicha" y la "televisión basura" que contamina a nuestros niños y jóvenes, la única reserva moral y ciudadana de nuestra nación.