28 September 2006


EL CÍRCULO DE LOS ESCRITORES ASESINOS

Hace algunas semanas, Oswaldo Reynoso me recomendó la lectura de la novela de Diego Trelles, El círculo de los escritores asesinos (Candaya Editores, 2006). Confieso que no he podido conseguir un ejemplar de la novela, pero, desde ya, tengo mucha curiosidad y expectativa por sumergirme en la lectura de esta novela, cuyo argumento es bastante sugerente: un conjunto de escritores decide eliminar a un crítico literario para desahogar sus odios y resentimientos. Por otro lado, leo en la revista Intermezzo tropical una reseña a la mencionada novela, realizada por Martín Guerra. En dicha reseña, Guerra afirma:

"De esta manera se nos presenta a 5 excéntricos diletantes que, arrebatados de algún club de la dignidad literaria, deciden combatir las intrigas de ese mundo hostil asesinando al crítico García Ordoñez. Este será el comienzo para una historia que a través de los testimonios de los involucrados, lleno de digresiones, de citas y desmentidos a pie de página, van envolviendo el crimen en un halo de misterio. Pero eso no es todo, pues el asesinato sirve de telón de fondo para ir diagramando ese palimpsesto que desvela no solo la atmósfera opresiva y finisecular de una Lima decadente, posfujimorista, sino también el tratamiento paródico con el que se nos va mostrando una ciudad llena de personajes bizarros".

Asimismo, dentro de la misma revista, leo una "controvertida" reseña hecha por Enrique Bernales a la novela La hora azul de Alonso Cueto. En algunos fragmentos de la reseña se afirma lo siguiente:

"La hora azul de Alonso Cueto, premiada con el Premio Herralde de Novela (2005), un "¿thriller policial?" que dialoga con la violencia política en el Perú, también propone un proyecto de nación (¿?) como las novelas decimonónicas y de comienzos del siglo XX de Latinoamérica, a su vez, lo hicieron".

En otra parte de la reseña, se menciona lo siguiente:

"Así como esas novelas fundacionales de las que Doris Sommer se ha ocupado, La hora azul tienen una función pedagogica (¿?). Ahora bien, la novela de Cueto carece de una polifonia de voces y discursos que se confronten, por el contrario, modela una visión estereotipada de ciertos grupos sociales en favor de su objetivo reconciliatorio (!). A su vez, expresa un prejuicio claro contra los sujetos de extracción popular (Chacho y Guayo, lugartenientes del padre, la estafadora Vilma Agurto o los profesores de Miguel que le piden una chambita al abogado), o con los que encarnan el mal gusto o lo huachafo (Rubén o el padre de ambos). Creo que allí radica el gran error de la novela y no en la falta del narrador para reproducir coherentemente el habla del habitante de la sierra peruana o del migrante".

Estos dos fragmentos de la reseña merecen ser discutidos a la luz de un debate académico sobre el mundo representado en la novela de Cueto y la función de la teoría en los estudios literarios que nos permitan "develar" la verdadera esencia de esta novela.

2 comments:

susana said...

comparto la crítica que hacen de Cueto, pues su novela me pareció muy estereotipada y simplista.
Quería preguntarles qué piensan de Bayly y sus novelas! qué les pareció la última?

Anonymous said...

es muy raro que Max Palacios que asistió al taller de Alonso Cueto de espacio en su blog para "controversias" politizadas de este tipo.

Ex tallerista