30 June 2009

ENTREVISTA A PAOLO GIORDANO

La soledad de los número primos ha sido un libro que no solo ha traido reconocimiento internacional al novel autor Paolo Giordano sino que lo ha encumbrado como uno de los best sellers más sonados de los ultimos tiempos, aunque el autor se molesta cuando lo relacionan con Dan Brown. El libro ya se encuentra en Lima, en las principales librerias. He leído el primer capítulo del libro y es prometedor. Hector Pavón lo entrevista para Ñ. Los dejo con algunas preguntas:


Muchos ven su libro como un best seller. ¿Qué piensa? ¿Que sensación le produce?
Efectivamente, en Italia fue un best seller, pero no lo esperaba. Simplemente lo escribí de una forma accesible para todos, tratando de lograr distintos niveles, capas para que los buenos lectores pudieran leer los estratos más altos y, quien quisiera leer solamente la historia, que leyese sólo la historia. Es lo único que controlé. El resto fue una sorpresa. Que me comparen con Dan Brown me parece demasiado.

Ud. es físico, el protagonista de su novela es matemático... ¿Su libro tiene una estructura de ciencia exacta?
Sí, un poco. Hay cierta simetría en las dos historias, en cómo avanzan. Pero no es algo que yo haya decidido, al contrario, quería que no tuviera una estructura matemática. Pero se nota que estoy tan deformado profesionalmente que las cosas siempre terminan siendo equilibradas.

Incluso se puede hablar de paralelismos...
Sí, sobre todo esos números primos gemelos que aparecen en el libro, como el 11 y el 13. La metáfora nace de la idea de que los números primos no son divisibles por otros números o sea que tampoco son codivisibles, como tampoco las personas son divisibles. Y yo, un poco como ocurre con todos los que estudiamos estas cosas, los veo como las entidades oscuras de los otros. Pero en realidad los números primos eran nada más que una página del libro. Después, cuando el editor eligió el título, se volvieron tan importantes.

¿Le interesa esa entidad de los números primos?
En realidad los números primos son un misterio que fascina a todos los matemáticos y a todos los físicos. Es muy fácil definirlos, hasta un chico sabe lo que son los números primos. Pero aun así, hay algo que escapa a la comprensión. Y por lo tanto, es un campo en el que todos, incluido yo, han tratado de resolver las cosas. Por eso cuando Mattia decide ser matemático, se fija en eso. Después, cuando entre a Wikipedia para controlar si no había información sobre los números primos que se me hubiera escapado, descubrí esta cuestión de los números primos gemelos. Era justo lo que estaba buscando.

Me sorprende que, siendo físico, busque datos matemáticos en Wikipedia...
Yo consulto mucho Wikipedia y sobre estos temas hay varias derivaciones. No es necesariamente fácil. Están los teoremas no resueltos, las conjeturas ya resueltas. Y esos números primos gemelos son una particularidad. Quien no estudia estas cosas en matemática no los conoce porque no sirven para nada. Y ahí están casi como curiosidad.

En la presentación de su libro, aquí en Barcelona, hablaba de la soledad. Creo que es un estado que puede ser bello, pero ¿hasta dónde se puede decir que la soledad es en sí un estado bello?
En mi opinión, en la medida en que uno la elija para sí mismo. Ahora, cuando viene impuesta o cuando la soledad no es algo elegido, es la condición más desesperada. Pero es extraño cómo cambia. Allí decía que para mí la soledad cambia por detalles pequeñísimos. Puede ser la experiencia más bella y fascinante, y puede ser también la más desesperada.

Parece que la relación entre Alice y Mattia, los protagonistas de su libro, no tuviera futuro. En relación a esto, me preguntaba qué sensación le generan los jóvenes, ¿pueden imaginar el futuro?
En realidad, mi generación, y más aún la generación de jóvenes de ahora, nació con la idea del fracaso. Como si el fracaso ya se hubiera producido. En cambio la de mis padres, no. Es una generación que creía que podía mejorar en forma continua. Sí, ciertamente, uno puede hacerse una idea de futuro, pero no es la idea de un futuro como lo imaginábamos. Creo que pasamos de la idea de un futuro-promesa a la idea de un futuro-amenaza. Pero... comamos algo. ¿Sí?